No queda nada.
Las palabras son mierda en bruto, y con
ellas, los años.
Se han perdido los huéspedes
centelleantes que habitaban en ti;
el
cínico, el cálido, y el que pecaba de romántico.
Se han esfumado entre los matices grises de
esta habitación
testigo de nuestras inexplicables adicciones.
Nunca regresaron a reclamar este
cuerpo vacío,
inerte al otro extremo de la cama.
Han dejado solo la desesperanza, la
fatiga y los desalentadores intentos.
¿Vale la pena luchar, acaso?
D e s p i e r t a,
todo ha sido un sueño
Ya no queda nada de mí, para ti.